La semana pasada tuvieron lugar los cuatro primeros conciertos del proyecto Un-Pop Classik que lidera el FIB Heineken y gracias al cual cuatro grupos, cuatro orquestas y cuatro festivales europeos trabajan juntos para demostrar a Europa que el pop y rock no están reñidos con la música clásica.
Del 27 de abril al 7 de mayo han tenido lugar en Bruselas las “Nuits du botanique”, primer festival de los cuatro que componen el proyecto Un Pop-Classik. El día 2 de mayo el grupo belga Venus y el grupo francés Dionysos presentaban junto a la Mons orquesta el resultado de casi 10 meses de trabajo, arreglos y ensayos. El día 5 era el turno del cantautor danés Teitur y de nuestros The Sunday Drivers.
Las cuatro propuestas son completamente distintas e interesantes. Venus ha optado por unos arreglos que a veces rozan el freejazz siempre manteniendo su carácter marcadamente pop melódico. Hicieron un concierto mas que correcto, suave y envolvente alternando temas orquestados con temas sin arreglos.
Dionysos rompió el molde y nos hicieron vivir una hora sublime, demostrando que no por nada son uno de los primeros grupos de pop-rock de Francia. Con arreglos a la Enio Morricone, un decorado que recordaba a una película de Tim Burton y la actitud de los Sex Pistols sobre el escenario Dionysos logró el milagro: grupo y orquesta se fundieron en uno y nos hicieron saltar, gritar, bailar y, a los organizadores de los Festivales Un-Pop que estábamos ahí, casi llorar de la emoción. Casi todos los momentos fueron bellos e intensos pero hay que destacar tres momentos increíbles:
- El pogo silencioso con 1500 espectadores chocando los unos contra los otros sin emitir un solo ruido
- El paseo sobre el público que se dio Mathias, el cantante, mientras el grupo se convulsionaba histérico sobre le escenario y la orquesta repetía los mismos acordes una y otra vez sin quitarle el ojo al director de orquesta
- El lanzamiento del director de orquesta al público y su pequeño paseo por la primera fila hasta que su lanzador, Mathias, lo recogió en el otro extremo del escenario.
Teitur presentó un repertorio dulce y melodioso en el que la orquesta venía a engrandecer las maravillosas canciones intimistas de su último disco. Grandes momentos orquestales combinados con inteligencia y carisma por el cantautor hicieron que los 45 minutos de concierto se pasaran como un suspiro.
Y finalmente la guinda del pastel fueron The Sunday Drivers que volvieron a demostrarnos una vez más que son un grupo de directo. No solo tuvimos la suerte de disfrutar de tres grandes temas de su álbum Little Heart Attacks en los que el grupo había sustituido el sintetizador por una orquesta principalmente de cuerdas, sino que además fuimos lo primeros en escuchar 5 de los 10 temas que compondrán el nuevo álbum de los Sundays que el grupo está grabando en estos momentos en San Francisco.
Para aquellos que conozcan la música de grupo lo que voy a decir no les extrañará, la música de los Sunday está hecha a medida para este proyecto. El concierto de los Sundays fue sin duda el más emotivo, armonioso y dulce de los cuatro y eso que la orquesta sólo contaba con 8 músicos… en el FIB actuarán con una sinfónica de 24 interpretes, no hay mas que añadir.